¿Dónde está el sacacorchos? No hace falta

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Da igual el por qué, el lugar o con quien esté. Abrir un botella de vino para beber, sea tinto, blanco o rosado siempre es un placer. No necesitamos una razón especial para disfrutar de una buena copa solo o en compañía. Pero si tenemos visita en casa, hacemos una cena, comida o una fiesta, siempre apetece compartir con los invitados un buen caldo, para los que beban,  con el que agradecer la visita.

El problema surge cuando nos damos cuenta de que, por mucho que queramos agasajar a nuestros amigos e invitados, no podrán disfrutar de ninguna copa porque no tenemos sacacorchos. ¿Qué hacemos? ¿Suspendemos la fiesta, la cena? No. el espectáculo debe continuar como dirían los artistas.

Abrir una botella de vino, de las que llevan corcho, sin sacacorchos es sencillo y puedes hacerlo tú mismo. ¿Cómo? Muy pero que muy fácil. Necesitamos tres elementos muy importantes y que tenemos al alcance de la mano. Lo primero es una botella de vino, el que nos apetezca y de la marca que queramos. Lo segundo es una toalla mediana y lo tercero es pulso firme y ritmo.

La secuencia es muy sencilla pero hay que hacerlo con la fuerza justa, de ahí lo del pulso. Lo que haremos será doblar la toalla hasta que tenga un grosor de unos 3 dedos, puede ser un poco más, pero no menos. A continuación colocaremos la botella en posición horizontal cerca de una pared y la toalla doblada en el culo de la botella. Acercamos la botella a la pared, siempre en horizontal,  y golpearemos el culo de esta, que está protegida por la toalla, en la pared. Iremos repitiendo los golpes en horizontal ajustando la fuerza de menos a más hasta que comprobemos que el corcho va saliendo poco a poco. Seguiremos golpeando hasta que podamos extraer el corcho con la mano sin problema.