Aprovechando mejor las velas

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No es que el uso de velas haya vuelto, de hecho nunca se fue, las velas se ha seguido utilizando como elementos decorativos, y también en muchísimas ocasiones como generadores de luz capaces de crear ambientes muy atractivos y relajantes, sin embargo es cierto que coincidiendo con un momento en el que prácticamente todos tratamos de ahorrar de un sitio u otro, las velas también ganan espacio como alternativa de iluminación, lo que en cierta medida supone una vuelta a su origen.

La gran mayoría de las velas destinadas a su uso común poseen características que permiten un buen rendimiento, mientras que, es cierto, existen otros modelos de vela más orientados a la decoración, y que al utilizarse encendidas pueden degradarse en mayor medida que las primeras, en cualquier caso para ambas opciones vamos a proponer a los dos sencillos trucos que nos ayudarán a mantener y aprovechar mejor nuestras velas.

El primero de ellos es uno de esos recursos tradicionales, baratos y fáciles de poner en práctica, que con el paso del tiempo parecen olvidados pero que resultan tremendamente efectivos. Simplemente se trata de crear una solución a base de agua y sal, en la que vamos a sumergir las velas durante un par de horas. Una vez secas las velas van a tener mayor resistencia y tolerancia al calor con lo cual se deformarán y gotearán menos.

En este mismo sentido otra idea, complementaria a la anterior, es introducir las velas en los congeladores de los frigoríficos dos o tres horas (como mucho) antes de utilizarse, lograremos de esta manera que el consumo de la vela sea más lento, y también más uniforme, reforzando evitar los goteos de cera que corren por la vela y la deforman.

Como vemos dos ideas sencillas, baratas y prácticas, para mantener en la mejor forma posible nuestras velas y que nos duren más y resulten más bonitas a la vista.

imagen nemo pixabay.com